De nuestro lado

      Hay de ti si me dejas, hay de ti si no contestas, hay demasiadas palabras que aún no digo, mucho que inventar y recordar… Yo no quería, lo sabes verdad ?…Llegué atrasado, casi como de costumbre, ni sabía que estabas, me alegró y me dolió el verte, supe que eras tú por ese aroma que te persigue, por la necesidad; al fin y al cabo estamos en esto juntos…
      Nunca supe que pasó, me llené de miedo, todo me dolía, escuché los gritos, vi a la gente correr, nunca supe lo que pasó… fuiste tú, fuiste tú, yo sólo estaba esperando mi turno en esa fila y escuchaba los cantos, se suponía que no era hoy, se suponía que nos pondríamos de acuerdo, fuiste tú sin preguntar, pero no podía dejarte solo, somos dos en todo, incluso en los fracasos…
      No siento las piernas, me falta la respiración, no me dejes, no te vayas, tengo miedo de todo… ésta fue siempre tu idea, las botellas, la bencina, los panfletos, el cuchillo, ésta siempre fue tu idea, nunca estuve totalmente en desacuerdo, aunque para ser sincero no pensé que te atreverías, era un buen plan, ése era su mayor defecto, los buenos planes jamás los son en la realidad, se equivocan en la confianza… el pecho me quema, hay sangre por todos lados, alguna debe ser mía, no te atrevas a dejarme, ni pienses en irte…
      Principios, esto era por principios, por los de todos los que creen y los que inventan, incluso por los que sólo leen blogs de cuentos, había que hacerlo, teníamos que ser nosotros, pero ahora me atormenta el miedo… no puedo respirar, me oyes verdad?, comienza a hacer frío, cierra las ventanas, no les oigas, no entraran, no pueden, siguen creyendo que estamos armados, siguen creyendo que hay viejas rogando por su suerte, no se atreverán a entrar, esto es una iglesia, un cura menos en especial éste, nos lo agradecerán, te aseguro que mañana seremos los que hicieron lo que la justicia no pudo, este cura puto merecía morir, Dios lo quería de este modo, era nuestra pega cobrar su venganza, cura de mierda, cura maraco, ahora ríete, ahora dime que estoy loco, ahora dime que nadie creerá mi historia, ahora pídeme que te deje tocarme, cura maricón…
      No puedo respirar, no puedo, háblame, háblame, háblame mierda, no te mueras, no te mueras, ya no puedo respirar, Dios está de nuestra parte, Dios no ha muerto, sólo está dormido, Dios está de nuestro lado, de eso no hay ninguna duda

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La misma canción

Llegó con la noche a cuestas, se sentó donde otras veces ya había estado, pidió un vaso de vino tinto, encendió un cigarrillo y aspiró con fuerza, su mirada perdida en el espacio se dejó llevar por el violín y la flauta, la misma canción de tantas y tantas noches, la misma canción que ahora lo obligaba a caminar a oscuras.

Algo en su cabeza no lo dejaba olvidar, al menos esa era la excusa cada semana, los vasos de tinto se sucedían, mientras el piano que antes despertaba los deseos, ahora tristemente le apretaba el corazón. Envuelto en humo del cigarrillo, volvía para ver pasar el tiempo, la noche cada vez más oscura se llenaba de viento y lluvia, temporal afuera, temporal por dentro. Sabía por qué, no entendía cómo…era el violín, la culpa era del violín, cómplice de tantos besos, de un montón de abrazos, la culpa era del violín cuantas veces habló por él, cuántas veces.

Se fue llenado de nostalgias, una tras otra, no importaba nadie más, solamente el vino y el cigarrillo, la mesa y el salero, como había sido siempre, el espacio para mantener todo igual, para que el olvido no aparezca. El mismo lugar en la mitad de la noche, para que sus manos dibujaran en silencio su silueta, las sonrisas, uno que otra historia. Las nostalgias lo seguían, las nostalgias, sus nostalgias en invierno eran siempre más profundas. Por enésima vez la canción en los oídos, una guitarra a medio andar le rasgaba el alma, una guitarra triste que se metía hasta en los huesos.

Pero era necesario, era su promesa, la promesa de ambos, curtida por el tiempo, curtida por la historia, curtida por tanta soledad… Estaba allí, como estaría cada semana, solo en una mesa junto al fuego, en Chiloé mientras el invierno, con demasiada fuerza, llegaba para quedarse, mientras la noche, su medianoche le recordaba la hora, el instante en que la dejó partir, en que una canción, plagada de violín, flauta, guitarra y contrabajo, en medio de la isla,  dejaba a la Pincoya  para quedarse con él, entre tanto vino tinto, lluvia y cigarrillo como la ausencia obligue….

 

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Recuerdos

Llovía, llovía muy fuerte, ése es el único recuerdo que me queda, hay gritos, llantos, silencios, es jueves creo que era jueves, los jueves siempre llueve en el sur, los jueves son enredados, demasiado largos, estoy seguro era jueves. Había aromas que reconozco,  sólo que no sé donde, flores, vino tinto, humo, mucho humo de cigarro, raro porque no fumo, ni he fumado nunca.
Soy yo en algún lugar, empapado de lluvia hasta en los huesos, soy yo en busca de espacios y de gente para hablar, soy yo deámbulando en el silencio sin recuerdos, las imágenes se escapan sin explicación, van y vienen, asustan y se asustan, no tengo excusas soy yo, es jueves y llueve … hasta ahora las únicas certezas.
Una mujer, no sé, siento el perfume, un perfume que lo inunda todo, no alcanzo a ver su cara, sé que ríe, que tiene ganas de decir cosas, que sus ojos me buscan con desesperación, sé que en algún momento nos encontramos y hablamos, sólo que no sé donde, es una mujer sin rostro que está dando vueltas en mi cabeza, sin nombres, sólo con su sonrisa.
Una ampolleta en el techo titila por la fuerza de la lluvia, la pieza es oscura a pesar de la lámpara, hay sombras que se atraviesan por todas partes, un murmullo ensordecedor, nadie sabe qué dicen, los oigo, como escucho la lluvia, hablan y hablan no hay lógica en lo que escucho, mucho menos en lo que dicen, la luz termina por apagarse y el odioso cuchicheo no termina.
Soy yo en alguna parte, hay una mujer, un perfume, voces, sombras, es jueves, llueve y no recuerdo las razones..

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Audición….

Llegó en el más completo de los silencios, una camisa vieja, una corbata con un nudo a mal traer y sus manos, sus blancas manos. Se sentó al final de la gran sala, no se atrevió a saludar a nadie, no los conocía, pero además los veía desde muy abajo, eso le pesaba mucho más que lo anterior. Esperó en silencio, un silencio eterno, que no encontraba explicaciones, los vio pasar uno a uno, sin mirarlos, los vio irse derrotados, al borde de las lágrimas, cansados y angustiados, reparó que sólo un par salió lleno de sonrisas, sólo un par.
Cuando escuchó por fin su nombre, recordó en los diez pasos que debía dar toda su historia, su infancia solitaria, sus viejos llenos de promesas y esperanzas que jamás los alcanzaron, recordó lo mucho que le costó llegar. Saludó con un inaudible buenos días, se sentó, acomodó los pedales y antes que le pudieran decir algo comenzó a tocar, las teclas se rendían a sus manos, su cara se transfiguraba con cada nota, lentamente se dejó ir entre los compases del piano. Sin ver a nadie, respiró por todos, su mente, su alma, la vida de mierda que le había tocado vivir, se apoderaban de sus dedos y de su rostro, cada gota de sudor, era una gota de talento, sus manos volaban en busca del sonido perfecto, la complicidad de las melodías lo envolvía sin pretextos, más de alguna lágrima se le escapó sin poder evitarlo, la música que lo liberaba, ahora hablaba por él, ahora gritaba por él, no importaba nada más, los minutos le pertenecían, la vida le sonreía en ese teclado, nota, tras nota, segundo tras segundo.
Cuando terminó de tocar su mirada se volvió al suelo, no vio a nadie, no escucho a nadie, se alejó del piano, como quien se aleja del ser amado, algo de él se quedaba en ese instrumento, compartían alma, compartían sueños, compartían soledades. Mientras los aplausos y los gritos copaban el ambiente, salió del lugar tal como había llegado, recobró su lugar en los bancos de la sala y se dedicó a dejar que el tiempo lo buscara, mientras él se llenaba de recuerdos, recuerdos nuevos en blanco y negro, como las teclas del piano que amaba y que le amaba.

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Puntos de vida…

Respiro.

La música me alimenta el alma, qué mentira más grande, la música porque no tengo un puto peso para nada, el cielo gris se me viene encima, las calles demasiado largas me persiguen desde hace tiempo… o seré yo el que las persigue, no lo tengo muy claro, sólo sé que me quedan pocas por recorrer y todavía mucho por caminar. El aire huele bien, en especial los lunes antes de las siete, lo digo porque a esa hora cuando ya no hay sueño que soporte el frío, respiro por primera vez en la semana y redescubro que estoy vivo otra vez.

Camino.

Aprendí que es posible andar y no avanzar, descubrí que para andar en círculos no siempre hay que dar vueltas, la cuesta me espera donde siempre, estoy seguro que me ven a diario, los mismos que sentí como amigos tantas veces, pero que ahora hacen como que no me ven, juego divertido ése, no he cambiado tanto o sí, lo de la locura un chiste para evitar los pacos, es raro o al menos lo fue por un tiempo ver como se alejaban, como si estuviera enfermo, como si estuviera maldito, bueno para ser sincero a veces hasta yo creo eso, pero en la cuesta camino abajo los veo y me ven estoy seguro, quizás sólo por eso camino.

Sueño.

Alguien sabe por qué los edificios son tan altos, puta la lesera, que haya que andar tanto para ver el mar, me acuerdo de antes cuando el mar estaba donde siempre, pero todos los de acá estábamos más cerca; el mar como me gusta el mar, pero este mar del sur que se enoja por nada, que habla siempre, que anda conmigo , pero que no tiene ganas de irse a ninguna parte, yo sé que no puede a mi me pasa igual, por eso me gusta andar en su compañía, por eso me siento a mirarlo y hago como que el tiempo no pasa, por eso sueño mientras el viento sur cala los huesos y me rompe la cara, así tampoco olvido.

Amo.

Esa mujer, está en todas partes, el aroma de su perfume es el único aroma que me queda de antes, Choc no sé porque nunca pude olvidar su nombre, su cara se aparece en cualquier rincón, nunca me quiso, hizo el amor conmigo tantas veces pero nunca me quiso, soñaba con él, respiraba con él y yo nunca lo supe, a veces la he vuelto a ver, desde lejos eso sí, no soportaría tenerla cerca sin decirle, no soportaría que me mirará como antes, pudo ser mi salvación, la única certeza, pero ella lo quería a él, conmigo se quedó el silencio y el aroma a perfume caro de mis manos en su cuerpo.

Vivo.

Largo día, comienza a hacer frío, no tengo apuro, voy a llegar, siempre llego, mi vida tiene sentido andando, tanta gente para ver por todos lados, tanta gente para no sentirse solo, soy eso que llaman feliz, sin apuros, tengo el tiempo, las ganas y los recuerdos, no necesito más, no quiero más. Miento, algo más de plata en mis bolsillos me vendría bien, un par de zapatos nuevos y una cerveza, extraño el placer de una cerveza entre los labios, pero nada más… vivo y me gusta la manera que se siente el tiempo cuando no hay apuro, a miercale como me gusta Sabina mientras camino…

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No podría

Juan no regresó esa noche, me quedé despierta esperando por él hasta muy tarde, pero no llegó, salió temprano ese día tenía mil cosas por hacer, se levantó contento, lo digo porque como nunca puso música y tarareó todas las canciones que alcanzó a escuchar.
Juan no es así, jamás se quedaría en otra parte, siempre llega sin importar la hora, algo le pasó, mi corazón y mi mente me lo gritan.
Amigos; no, los últimos en los que confió optaron por el poder y lo dejaron solo. Por cierto que le dolió pero el tiempo le había enseñado que no hay muchas razones para confiar en la gente.
Otra mujer, aunque la hubiera Juan siempre regresa, yo hago como que no sé, yo hago como que no escucho, pero él regresa siempre. Las mujeres seguimos siendo las mismas, los hombres incluyendo a mi Juan, siempre vuelven a la cama que los equilibra
Es un loco lindo, cree que es posible cambiarlo todo, sueña con otro mundo, un mundo de iguales dice, yo lo escucho y le creo, pinta las calles con sus sueños, tiene mil banderas, Juan es un hombre bueno, por eso lo quiero, por eso él también me quiere.
Llorar… no puedo, no quiero se llora cuando no hay esperanza, cuando se acaban las ganas, yo estoy enamorada, va a volver lo sé, me preparo para ello, llorar es una de las mil palabras que olvidé desde que él no regresó, se lo debo se llora a los muertos mi Juan no lo está, no puede estarlo.
Por qué tanta pregunta, le he dicho en todos los tonos Juan no regresó, ayúdeme a encontrarlo, tengo miedo por los dos, yo no podría vivir sin él, no podría me volvería loca de eso estoy segura, no podría, no podría, no podría.
Adónde me llevan, por qué hay tanta gente, por qué tanto delantal blanco, ¡loca !, ¡yo no estoy loca!, mi Juan se fue no volvió, mi Juan está esperando por mí en alguna parte, mi Juan está buscando la forma de volver para estar juntos.

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Sin apuros…

Un viejo extraño fuma y fuma mientras espera, sus ojos se pierden en el humo del cigarrillo, nada lo perturba, respira lento, huele a tristeza, sin duda piensa en los tiempos buenos, en la vida que se regaló a sabiendas mientras la soledad lo acompañaba, en uno que otro amor sin destino, en la mujer que jamás llegó, en las otras que no quisieron quedarse, en ambos casos siempre fueron pocas. El viejo extraño espera y el tiempo corre, un largo pasillo de cara al viento para que nadie lo moleste, para no tener que molestar a nadie, sin palabras en los labios, con mil frases en los ojos, algo le duele más allá del cuerpo, ya no hay nada que lo traiga de regreso del lugar donde se esconde, demasiados miedos le persiguen, demasiados los fantasmas que se niegan a abandonarlo, le sobra la paciencia pero ha perdido las razones. Un cigarro nuevo, otro y otro, dos suspiros y el reloj entre ambos, sin certezas, sin preguntas. Un viejo extraño espera mientras toda la vida avanza, plagado de recuerdos y un par de lágrimas para el olvido…

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